Unida a los árboles y los bosques claros mediante las micorrizas, una forma de simbiosis en la que la trufa y el árbol salen beneficiados. La trufa y la encina tienen una especial afinidad . En España son la pareja trufera más importante.
Aunque también esas micorrizas se pueden formar con otros árboles (robles, avellanos, coscojas etc…) Los bosques claros y las plantaciones conforman un espléndido paisaje mediterráneo productor de trufa. Se trata de formaciones que son paradigma de la sostenibilidad.
El ciclo biológico
La palabra micorriza viene de unir las palabras griegas MICOS = hongo y RIZA = raíz
En una trufera tenemos el árbol, el micelio de la trufa extendido por el suelo y las micorrizas que son una verdadera fusión entre las raíces más finas (de 3 a 5 mm de largo y 0,5 mm de grueso) del árbol y el micelio del hongo.
A la izquierda micorriza de trufa madura, en la base se aprecian filamentos de micelio. A la derecha micorrizas “jóvenes”
En un ciclo natural resumido las esporas de la trufa son diseminadas por los animales que la comen y con sus heces llegan al suelo. Cuando germinan las esporas emiten filamento de micelio que se pone en contacto la raicilla de una especie adecuada comienza a formarse una micorriza A partir de esta primera micorriza se sucede la infección de otras raicillas. Al cabo de unos años se alcanza una masa critica de micorrizas y micelio en el suelo, entonces comienza la fructificación. La trufa comienza a formarse en abril y crece lentamente en primavera y verano, con el otoño empieza a madurar y en invierno ya maduras empiezan a emitir ese fuerte aroma que atrae animales que la comerán y volverán a dispersarla cerrándose el ciclo.
Además de su relación de simbiosis la trufa puede nutrirse a partir de materia orgánica del suelo, incluso puede en ciertos momentos (cuando la planta es joven) ser agresiva hacia su árbol huésped.

El quemado
Normalmente todas las plantas truferas acaban formando en el terreno una zona desprovista de vegetación que se conoce como quemado, trufal, calvero o pelado. La formación del quemado no es condición necesaria ni suficiente para que el árbol produzca trufas. Hay quemados en los que no se producen trufas y al contrario encinas que producen trufas sin que hayan desarrollado una zona quemada aparente.

¿ Cuál es la utilidad del quemado para la trufa?
Evita la competencia de otros vegetales al árbol simbionte del que vive, pero también, si consideramos que existe en la trufa una componente saprofíta, al matar las plantas aporta al suelo una cantidad de materia orgánica en descomposición de la que podrá nutrirse. Muchos truferos antes de volver a cerrar un pozo meten un puñado de restos vegetales (compost o turbas) y saben que al año siguiente esto favorecerá la producción.
Información extraída de Truficultura un libro de Santiago Reyna Domenech.


