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Buscar trufas

La búsqueda de la trufa comenzó con los cerdos, especialmente las hembras. Los cerdos igual que el jabalí buscan las trufas por que les gustan, no hace falta enseñarles como a los perros. Esto tiene el inconveniente grave del tamaño y el olor del cerdo por un lado y por otro que hay que “pelearse” con ellos para que no se coma la trufa.

Además de gustarles por el sabor, la trufa tiene aromas parecidos a las feromonas del jabalí macho, quizá por eso la mayor habilidad de las cerdas y la predilección en Francia por la “truie”.

Cochi es una jabalina muy pacífica que acude a todas las ferias truferas a hacer demostraciones de búsqueda de trufa.

Cazar trufas, los perros truferos.

En España se habla de “cazar trufas” por lo que recuerda la caza normal. Con perro, por el campo y con un resultado incierto, unos días mejor y otros peor.

Perros truferos, de todas las razas, tamaños, formas y colores. Suelen utilizarse más los de caza por su olfato superior, sin embargo en el campo también les gusta mucho seguir rastros para desesperación de su dueño.

Son fáciles de adiestrar pero difícil que estén todo el día trabajando con entusiasmo.

En Italia se aprecia mucho el lagotto como perro trufero, es una raza que recuerda mucho al perro de aguas español.

Una raza muy solicitada por su docilidad y nobleza es el labrador y los golden retriever. Sin embargo, los perros mestizos suelen dar magníficos resultados por su inteligencia y rusticidad.

Luna, cruce de setter inglés y podenco.

Cuando falla todo, se puede recurrir al propio olfato o a la mosca trufera, que es capaz de localizar trufas para hacer la puesta de huevos. Sin embargo, las trufas «cazadas» con mosca, muchas veces están podridas.

Información extraída de Truficultura un libro de Santiago Reyna Domenech.